ESCRITO POR: CAROLINA PINEDO | 14 AGOSTO 2022 | EL PAÍS

Las vacaciones estivales facilitan que los niños se dediquen a actividades que en ocasiones el resto del año no pueden disfrutar. Una de ellas puede ser la jardinería, una ocupación que se suele asociar a personas de edad avanzada, pero que es beneficiosa para todas las edades porque nos acerca a la naturaleza, reconecta con los ciclos de la vida y, además, resulta relajante.

No es necesario coger azada y pala para que los menores disfruten y aprendan botánica. “Es posible conseguirlo con prácticas tan sencillas como hacer un esqueje de una planta, coger sus semillas y ponerlas a germinar o, simplemente, observar cómo va creciendo”, explica Clara Vignolo, técnica de la Unidad de Programas Educativos del Real Jardín Botánico de Madrid. “Este tipo de prácticas, si se hacen a una edad temprana”, prosigue, “fomentan la creación de vínculos fuertes del niño con la naturaleza y la vida. Además, si la jardinería se practica en la ciudad, puede crear un acercamiento al medio natural para quienes no lo tienen tan cerca y ayuda a reducir el nivel de estrés y el ritmo de vida trepidante que hay en las ciudades”.

Huertos urbanos para los niños

Los huertos urbanos son una herramienta eficaz para la educación medioambiental y para la alimentación sostenible. En ellos, “los niños pueden descubrir jugando y tocando cómo son y de qué forma crecen los alimentos; qué relación hay entre el suelo, los animales y las plantas y de qué manera la biodiversidad mejora la calidad de vida de todos.

Además, en estos espacios cercanos a nuestras casas pueden aprender y comprender que el cuidado y protección del medio ambiente es una responsabilidad compartida por todos y que las pequeñas acciones personales influyen positivamente en nuestro planeta”, asegura Carlos de Mingo, jefe de la Unidad Técnica de Estudios del Departamento de Educación Ambiental de la Dirección General de Sostenibilidad y Control Ambiental del Ayuntamiento de Madrid.

De Mingo señala varias opciones para que los niños disfruten de los huertos urbanos, que empiezan por localizar el huerto más cercano a casa para saber cómo participar en sus actividades; visitar los huertos urbanos sostenibles o acudir a los talleres formativos del Centro de Educación Ambiental El Huerto del Retiro.

Jardinería para reforzar los conocimientos escolares

Las actividades en la naturaleza durante el verano aportan la posibilidad de que los niños apliquen los conocimientos adquiridos durante el curso escolar en asignaturas como Conocimiento del medio natural, Ciencias de la naturaleza o Biología. Además, los que viven en las ciudades cada vez tienen una mayor desconexión con la naturaleza y estas actividades pueden ayudarles a descubrir el medio que les rodea. “Para conservar el medioambiente, hay que conocerlo y actividades como la jardinería y el contacto con las plantas son unas de las mejores formas de conseguirlo”, explica Eva Banda, del Grupo de Seguimiento de Biodiversidad del Departamento de Biodiversidad, Ecología y Evolución de la Facultad de Ciencias Biológicas en la Universidad Complutense de Madrid.

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