CIUDAD DE MÉXICO (Sputnik) — La introducción en México de la tecnología de fractura hidráulica o fracking, desarrollada en EEUU para explotar yacimientos no convencionales de rocas de esquisto, es “una nueva amenaza ambiental”, dijo a Sputnik la experta Aroa de la Fuente, del centro de análisis Fundar.

Fuente: Sputnik

La conclusión de los ecologistas es que “se trata de una práctica experimental, que utiliza enormes cantidades de agua potable que resulta contaminada con químicos, un riesgo que amenaza al medioambiente, porque no hay manera de calcular cómo se va comportar esa fractura en las rocas”, dijo De la Fuente, coordinadora de la Alianza Mexicana contra el Fracking.

Además del uso masivo de agua para lodos de perforación, y de la potencial contaminación de mantos acuíferos, las emisiones de metano, un gas con potente efecto invernadero, pueden alcanzar hasta el 30 del gas acumulado en los yacimientos del subsuelo.

En efecto, la operación de los ductos para extraer hidrocarburos de rocas subterráneas se opera desde la boca del pozo para la captura del gas natural y crudo de esquisto, y es incierto su control a miles de metros de distancia, con inyección de lodos que lubrican y refuerza las paredes de los pozos.

La Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) adelantó este mes de febrero que a finales de 2018 licitará, por primera vez en la historia petrolera del país, los primeros contratos para exploración y producción de gas natural y crudo de esquisto en la cuenca de Burgos, en el norte de México, una extensión de yacimiento de Eagle Ford, en Texas EEUU, donde se perfeccionó esa tecnología.

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