Aguas sin tratar y nutrientes ahogan a la Laguna de Cajititlán, alimentan el crecimiento de algas en el fondo, que consumen a su vez oxígeno e impiden la infiltración de la luz, es la conclusión de una investigación a fondo por parte de especialistas de la Universidad de Guadalajara (UdeG).

Urge sea declarada por el Gobierno Federal una zona protegida y de gran fragilidad ambiental.

Investigadores de la UdeG presentaron diagnóstico y estrategia para restaurar la laguna.

Después de un arduo trabajo, la conclusión es la ausencia de oxígeno provocada por el exceso de algas y la acumulación de agua contaminada –por 20 años–, son los factores principales de la mortandad de peces en la Laguna de Cajititlán.

El rector de la Universidad Politécnica de la Zona Metropolitana de Guadalajara, maestro Enrique Solórzano Carrillo, dijo que el estudio duró dos años y que incluyó el monitoreo de 61 puntos del cuerpo hídrico. Contaron con la participación de los centros universitarios de la Costa Sur, de Ciencias Biológicas y Agropecuarias y de Ciencias Exactas e Ingenierías (de la UdeG); además del ITESO, el Instituto Tecnológico de Tlajomulco, el Instituto Tecnológico de Zapopan, el Instituto Tecnológico de La Huerta, la Universidad Politécnica de la Zona Metropolitana de Guadalajara, el Ayuntamiento de Tlajomulco y asociaciones civiles.

El doctor Luis Manuel Martínez Rivera, responsable técnico del estudio, explicó que la causa principal de eutrificación de la Laguna de Cajititlán está basada en las descargas de agua sin tratar y los escurrimientos superficiales que en época de lluvias arrastran sedimentos, nutrientes y pesticidas.

“La laguna ha sido enriquecida con materia orgánica y nutrientes, y por ello el crecimiento de algas obstaculiza el oxígeno y llevan a la mortandad de peces. Esas algas, en el día, si bien producen oxígeno, por la noche lo consumen y esa deficiencia provoca la mortandad”, informó.

De esta manera, los investigadores recomendaron que se suspendan las descargas de aguas residuales en la laguna, el constante monitoreo de los niveles y la calidad del agua, como se hace en Chapala. Además de retirarle el exceso de nutrientes al cuerpo hídrico mediante la incorporación de otras especies de vegetación ribereña.

Proponen también que se declare como zona de protección de fragilidad ambiental para que se le inviertan recursos en su recuperación. Por ello, piden que se solicite a la Comisión Nacional del Agua que pase a esta laguna de la clasificación de cuerpo receptor tipo A, a cuerpo receptor tipo C.

Martínez Rivera advirtió: “Recuperar Cajititlán será difícil. Va a tomar años. El primer paso es que no entre agua contaminada. Se podrán ver resultados en un lapso de tres a cinco años”.

Por su parte, Solórzano Carrillo cuestionó el mal diseño de la ley que deja todo el peso del tratamiento del agua a los municipios, como lo dispone el Artículo 115 constitucional, lo que ha provocado que apenas operen diez por ciento de las plantas tratadoras en México.

El director de Gestión Ambiental de Tlajomulco, Miguel Ángel León Corrales, coincidió en que existe alta presencia de nitratos y fosfatos por la proliferación de las algas. La laguna, dijo, tiene una oxigenación muy baja en ciertas temporadas del año, que coincide con la mortandad de los peces. Dijo que ya han incrementado la capacidad de las plantas tratadoras e instalados oxigenadores, biofiltros flotantes y humedales artificiales.

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